Damos un servicio personalizado a cada empresa
En Cubilán & Partners trabajamos con las mejores herramientas de selección, junto a un equipo de recruiters especializado en cada uno de los sectores que abordamos.
La recogida del briefing es el punto clave del proceso de selección y donde hacemos un especial hincapié, analizando posteriormente el encaje del candidato en los siguientes aspectos.
Encaje del perfil personal con la cultura de la empresa.
Encaje del perfil profesional con las necesidades del mismo.
Valoramos si posee las competencias necesarias para desarrollar el puesto.
Analizamos si ha desarrollado los proyectos necesarios para encajar en este.
Valoramos si sabe desenvolverse en situaciones que va a requerir la posición.
Desde hace cuatro años ayudamos a las empresas a crear diversos equipos de liderazgo, tanto junior como senior, con éxito.
Nuestro trabajo basado en relaciones nos ayuda a ejecutar una búsqueda veloz, sofisticada y precisa. A través de nuestra evaluación ayudamos a los clientes a reducir la posibilidad de error y encontrar el candidato adecuado.
En C&P, elaboramos estudios que recogen las tendencias salariales que están transformando las dinámicas del mercado laboral nacional, además de estudios realizados ad hoc a las necesidades de nuestros clientes. Los datos son el resultado de un análisis de varias fuentes de información: base de datos de candidatos, las reuniones con clientes y las entrevistas con candidatos. Para cada puesto, hemos indicado un rango de remuneración en lugar de una media. Estas remuneraciones han sido determinadas a partir del sector de actividad y de los criterios que permiten precisar el nivel de responsabilidad del profesional (tamaño de la empresa, volumen de negocio…). Todas las remuneraciones indicadas comprenden el fijo y el variable. El tamaño de la empresa queda representado por la cifra de negocio o el número de empleados. La remuneración está compuesta de dos valores, un mínimo y un máximo.
La evaluación del desempeño de los directivos es clave dentro del funcionamiento de las organizaciones. De hecho, el 90% de las empresas que conforman la lista Fortune 500 ya aplican este sistema de control a los altos cargos como medio para mejorar la eficiencia de la compañía. Al ser los responsables de la toma de decisiones y la coordinación de los equipos, las deficiencias en su ejercicio afectan directamente a toda la compañía, haciéndose indispensable detectarlas y corregirlas cuanto antes. Surge así el concepto de la evaluación del desempeño de 360 grados, donde todos los profesionales que guardan una relación con el gerente o supervisor (como clientes, colaboradores, pares o superiores) aportan su feedback sobre el rendimiento del directivo y el desarrollo de las competencias blandas.
Una de las fórmulas para llevar a cabo este análisis es la desarrollada por Zenger&Folkman a partir del estudio de 500.000 evaluaciones sobre 50.000 ejecutivos de todo el mundo y que se centra en la valoración de las 16 competencias que diferencian a un líder extraordinario de un buen directivo. Los resultados, a diferencia de otros modelos de evaluación del desempeño –que comparan los resultados con la media-, se estructuran en percentiles, por lo que las aspiraciones de los participantes deben ir más allá de superar al 50% restante y situarse entre el 10% excepcional.
Para ponerla en práctica, la evaluación de 360 grados se compone de varias fases:
Determinaremos cuáles son las competencias directivas que se van a someter a examen según el puesto que ocupe el evaluado, quiénes van a participar en el proceso, cuál será el calendario de desarrollo y cómo se va a llevar a cabo el análisis.
El objetivo es dar a conocer entre evaluado y evaluadores los beneficios que esta herramienta de desarrollo profesional confiere a la empresa y eliminar la tensión del proceso.
En esta etapa, los profesionales participantes tendrán que responder a los cuestionarios previamente elaborados interna o externamente.
Con los formularios cumplimentados, es el momento de recoger los datos aportados por los miembros de la organización y sintetizarlos de forma organizada para obtener estadísticas y resultados que aporten luz sobre la gestión del directivo en cuestión.
A partir de las conclusiones que se obtienen, el siguiente paso en el procedimiento es compartirlas con los evaluados. Es vital transmitir la información de forma positiva y asertiva, pues una mala ejecución de esta fase puede provocar la ineficacia de todo el proceso.
Una vez conocidas las debilidades y fortalezas de cada participante, la evaluación del desempeño concluirá con la concreción de las medidas correctivas de las primeras y de desarrollo de las segundas.